Water wader
Nadie sabe cómo es que una defensora acérrima de la gestión privada pudo guardar su plaza pública tantos años en el escabeche de la excedencia y luego pillarse las primeras vacaciones a las tres semanas de volver al curro; debe de ser que el liberalismo bien entendido empieza por el ombligo.

Esperanza Aguirre es única, y por desgracia gusta. Y así nos va

Visto aquí

La poli desaloja un centro social en Madrid a collejones antes del 25-S.

Dos personas han sido golpeadas al acudir a la puerta del centro social a interesarse por lo que estaba sucediendo. Collejones incluidos a una tía que paseaba su perro por ahí.

finofilipino:

Impresionante recopilación de los mejores tweets del PP ANTES de ganar las elecciones.
Últimamente estoy pensando algo que me inquieta: Vemos tantas mentiras y tantos despropósitos al día que nos estamos empezando a acostumbrar, y eso es malo. Al parecer ya asumimos como algo normal que nos mientan y nos roben en la puta cara. No me voy a extender, pero como no hagamos algo YA la cosa va a perder fuerza y acabaremos ahogados.
¿Alguna idea?

Una idea: hay que cambiar los incentivos. Las reglas del juego dicen que el poder del gobierno emana directamente de la voluntad popular, y por tanto es la extensión de la misma. Hablando en plata, que el gobierno debe hacer que los ciudadanos vivan bien. 
Cuando no lo hace, se evoluciona a la dictadura “light”, o dictablanda (a lo Thatcher), y los daños pueden ser irreversibles. Generaciones criadas en la desigualdad. Antes de que suframos estas gravísimas consecuencias, hay que demostrar que el que gobierna es el pueblo. No estaría mal una acción colectiva que cargara las tintas contra una persona en particular. Es ruin, pero no más que lo que ellos nos están haciendo. Rato, por ejemplo. Una acción todos contra Rato, similar a la del 15M, pero más agresiva. Saturarle a emails. Buscarle por la calle y perseguirle masivamente, insultándole. Colapsarle el buzón (físico, de su casa) de mensajes. Que no pueda salir a la calle sin sentir que el pueblo le odia, que el no juzgarle avergüence a los jueces y tengan que actuar.
Entonces, quizá los que están a su nivel, empiezan a cagarse y a tomarnos más en serio. 

finofilipino:

Impresionante recopilación de los mejores tweets del PP ANTES de ganar las elecciones.

Últimamente estoy pensando algo que me inquieta: Vemos tantas mentiras y tantos despropósitos al día que nos estamos empezando a acostumbrar, y eso es malo. Al parecer ya asumimos como algo normal que nos mientan y nos roben en la puta cara. No me voy a extender, pero como no hagamos algo YA la cosa va a perder fuerza y acabaremos ahogados.

¿Alguna idea?

Una idea: hay que cambiar los incentivos. Las reglas del juego dicen que el poder del gobierno emana directamente de la voluntad popular, y por tanto es la extensión de la misma. Hablando en plata, que el gobierno debe hacer que los ciudadanos vivan bien. 

Cuando no lo hace, se evoluciona a la dictadura “light”, o dictablanda (a lo Thatcher), y los daños pueden ser irreversibles. Generaciones criadas en la desigualdad. Antes de que suframos estas gravísimas consecuencias, hay que demostrar que el que gobierna es el pueblo. No estaría mal una acción colectiva que cargara las tintas contra una persona en particular. Es ruin, pero no más que lo que ellos nos están haciendo. Rato, por ejemplo. Una acción todos contra Rato, similar a la del 15M, pero más agresiva. Saturarle a emails. Buscarle por la calle y perseguirle masivamente, insultándole. Colapsarle el buzón (físico, de su casa) de mensajes. Que no pueda salir a la calle sin sentir que el pueblo le odia, que el no juzgarle avergüence a los jueces y tengan que actuar.

Entonces, quizá los que están a su nivel, empiezan a cagarse y a tomarnos más en serio. 

La indigencia en Madrid
Alejandro, de 50 años y licenciado en Economía, se enfrenta solo a una realidad social sin perspectivas, como tantas otras personas que intentan ganarse la vida en las calles de Madrid. Hasta hace cuatro meses era el director de una pequeña discográfica, pero hoy su ‘oficina’ está pegada a un árbol en la calle Arenal, junto a la emblemática Puerta del Sol. De conversación inteligente y educada, este parado vende —sobre una caja de fruta que hace las veces de mostrador— manualidades que confecciona él mismo a partir de ramas, azulejos y otros restos que encuentra en la calle. No ha perdido la esperanza, por lo que se levanta temprano para enviar currículums gracias a la conexión a internet de una biblioteca pública cercana. “Tengo que tomármelo así, porque si no me pego un tiro”, admite. “He pasado muchos días llorando, y muriéndome de vergüenza, pero ahora me estoy acostumbrando a esto, y cuando salga escribiré un libro con todo lo que estoy viviendo”, asegura con media sonrisa.
De vez en cuando —cuenta— algunos peatones se ríen de él o le faltan el respeto por encontrarse pidiendo en la calle. Por eso ha colocado este cartel junto a su improvisada tienda: “Soy español, no tengo trabajo ni cobro ayudas. Busco trabajo. No te rías, pienso encontrarlo, yo no me rindo. Una ayuda, por favor”. Alejandro ha sentido la solidaridad de otros en su misma situación. De pronto, un joven de piel oscura se acerca y le entrega una bolsa con dos naranjas y algunas cerezas. Se saludan amistosamente durante unos segundos, y el recién llegado se va. “Es normal, nos ayudamos en todo lo que podemos”, afirma, y señala a un asiático que, a apenas veinte metros, vende figuras fabricadas con plantas: “Él no habla ni una sola palabra de español, pero por gestos conseguimos comunicarnos y estar pendientes el uno del otro”.

La indigencia en Madrid

Alejandro, de 50 años y licenciado en Economía, se enfrenta solo a una realidad social sin perspectivas, como tantas otras personas que intentan ganarse la vida en las calles de Madrid. Hasta hace cuatro meses era el director de una pequeña discográfica, pero hoy su ‘oficina’ está pegada a un árbol en la calle Arenal, junto a la emblemática Puerta del Sol. De conversación inteligente y educada, este parado vende —sobre una caja de fruta que hace las veces de mostrador— manualidades que confecciona él mismo a partir de ramas, azulejos y otros restos que encuentra en la calle. No ha perdido la esperanza, por lo que se levanta temprano para enviar currículums gracias a la conexión a internet de una biblioteca pública cercana. “Tengo que tomármelo así, porque si no me pego un tiro”, admite. “He pasado muchos días llorando, y muriéndome de vergüenza, pero ahora me estoy acostumbrando a esto, y cuando salga escribiré un libro con todo lo que estoy viviendo”, asegura con media sonrisa.

De vez en cuando —cuenta— algunos peatones se ríen de él o le faltan el respeto por encontrarse pidiendo en la calle. Por eso ha colocado este cartel junto a su improvisada tienda: “Soy español, no tengo trabajo ni cobro ayudas. Busco trabajo. No te rías, pienso encontrarlo, yo no me rindo. Una ayuda, por favor”. Alejandro ha sentido la solidaridad de otros en su misma situación. De pronto, un joven de piel oscura se acerca y le entrega una bolsa con dos naranjas y algunas cerezas. Se saludan amistosamente durante unos segundos, y el recién llegado se va. “Es normal, nos ayudamos en todo lo que podemos”, afirma, y señala a un asiático que, a apenas veinte metros, vende figuras fabricadas con plantas: “Él no habla ni una sola palabra de español, pero por gestos conseguimos comunicarnos y estar pendientes el uno del otro”.

Altos cargos del PP se manifiestan contra la subida del IVA del PSOE.

[Porque hay que recordar que el PSOE lo subió del 16 al 18%, una medida muy progre]

Hoy se ha anunciado que el PP, los adalides de la clase obrera, la más perjudicada por el aumento de este impuesto, van a subir el IVA del 18 al 21% (¡toma!). 

De regalo, Espe desgrana uno a uno los inconvenientes de subir el IVA. Por cierto, la página en la que llamaba a la “rebelión” contra la subida del IVA la han cerrado hoy

Esperanza Aguirre en campaña contra la subida del IVA de 2010

¡Rebelaos hijos míos! ¡¡NO más IVA!!