Es triste despedir en los aeropuertos a la generación más preparada de la historia española, camino de una barra de club londinense, de una tienda austriaca de salchichas o de un jardín de infancia holandés. Para que los cerebros no se fuguen, suprimamos los cerebros. Es posible. O sea, impidamos que los pobres estudien carreras superiores para que no tengan que desperdiciar en balde cuatro años de su vida. Es posible rescatar a la banca, así lo cree el hombre que huye por los garajes. Pero es imposible rescatar a quienes la banca ha hecho la vida imposible.
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Juan José Téllez Visto aquí. |