Water wader
El Black Power y la gran vergüenza del COI
En los Juegos Olímpicos de México ‘68 T. Smith (oro) y John Carlos (bronce) agacharon la cabeza y levantaron el puño en alto con un guante negro mientras sonaba el himno de su país como símbolo del movimiento del Black Power y en protesta por las tensiones raciales que se vivían en EE. UU. El australiano P. Norman (plata) les apoyó. 
Este gesto en México ‘68 fue a la vez el momento culminante y el final de la carrera de estos tres grandes deportistas. Fueron expulsados de sus respectivos equipos y tuvieron que abandonar la villa olímpica. Norman fue sancionado dos años y condenado al ostracismo por la prensa. Al volver a EEUU, los americanos fueron tratados como delincuentes y no encontraron trabajo durante muchos años. Recibieron amenazas de muerte, cartas, llamadas y sus amigos desaparecieron. Smith, con 11 récords del mundo, solo pudo trabajar lavando coches en un aparcamiento. Y lo echaron. La esposa de J. Carlos se suicidó (fue ella quien compro los guantes negros), Smith se terminó divorciando. Todo eso lo consintió el COI y el comité estadounidense no hizo nada por pararlo.

El Black Power y la gran vergüenza del COI

En los Juegos Olímpicos de México ‘68 T. Smith (oro) y John Carlos (bronce) agacharon la cabeza y levantaron el puño en alto con un guante negro mientras sonaba el himno de su país como símbolo del movimiento del Black Power y en protesta por las tensiones raciales que se vivían en EE. UU. El australiano P. Norman (plata) les apoyó. 

Este gesto en México ‘68 fue a la vez el momento culminante y el final de la carrera de estos tres grandes deportistas. Fueron expulsados de sus respectivos equipos y tuvieron que abandonar la villa olímpica. Norman fue sancionado dos años y condenado al ostracismo por la prensa. Al volver a EEUU, los americanos fueron tratados como delincuentes y no encontraron trabajo durante muchos años. Recibieron amenazas de muerte, cartas, llamadas y sus amigos desaparecieron. Smith, con 11 récords del mundo, solo pudo trabajar lavando coches en un aparcamiento. Y lo echaron. La esposa de J. Carlos se suicidó (fue ella quien compro los guantes negros), Smith se terminó divorciando. Todo eso lo consintió el COI y el comité estadounidense no hizo nada por pararlo.